Miau bich@s!!!
Cuentan las leyendas más antiguas, que una noche la diosa Inanna desde Eanna,
su templo-palacio en Uruk, tuvo un
sueño bastante extraño. Se le aparecieron unos gatos blancos luminosos y con
alas que le advirtieron del nacimiento, en una tierra muy lejana, de una gata
de nombre Bastet, y esta se convertiría
en Diosa protectora de tod@s l@s gat@s del mundo. Para guiarse hasta el lugar
del acontecimiento solo bastaba seguir una estrella que próximamente aparecería
en los cielos.
Cuando Inanna despertó se reunió rápidamente con su suma sacerdotisa y sus
astrólogos, les contó el sueño que había tenido, y estos últimos consultaron en
los astros. Confirmaron que un acontecimiento trascendental ocurriría en algún
lugar lejano de occidente, cuyo punto lo indicaría una gran estrella errante.
Entonces Inanna tomó una decisión, hizo llamar a su presencia a cuatro de las gatas más sabias de las
muchas que vivían en su templo. Estas se llamaban Aziza, Bahiti, Fukayna y Habibah. Una vez en su presencia les hizo
un encargo importantísimo. Tendrían que seguir una gran estrella errante hasta
un lugar muy lejano en occidente, con la misión de proteger en su nombre a la recién
nacida y su madre de los peligros del parto y ofrecerle unos presentes como ofrendas
de afecto y adoración a la nueva Diosa.
En pocos días en el cielo
apareció una gran estrella errante moviéndose
hacia occidente, sin pérdida de tiempo las cuatro gatas elegidas, junto a sus
pajes y todas sus ofrendas, se pusieron en marcha tras ella, contentas y animadas
por la importancia de la misión encomendada.
Tras un viaje larguísimo, siempre
tras la gran estrella errante, ésta les llevó hasta una lejana ciudad llamada Bubastis, donde la estrella se escondió
en el cielo. Desaparecida su guía y pensando haber llegado al lugar predicho, empezaron a preguntar por los alrededores por el nacimiento de una gata
extraordinaria.
Enseguida unos pastores que andaban cerca se mostraron
dispuestos a guiarlas. A estos pastores se les habían aparecido también unos
gatos blancos con alas que les habían anunciado el nacimiento e instado a ir a
adorar a la Diosa. Todos juntos llegaron a un pequeño establo en las afueras de
Bubastis, sobre un pequeño pesebre rodeado de camellos y mulas, se encontraron
una gata grandísima y preciosa que se encontraba amamantando una pequeña gata
negra recién nacida, que por su porte y brillo no cabía duda de que se trataba
de Bastet.
Las cuatro gatas sabias, acompañadas
de los pastores y sus pajes, se sentaron sobre sus patas traseras y levantaron
sus manos delanteras a modo de adoración a la Diosa recién nacida, a
continuación por orden fueron dándole las ofrendas simbólicas que traían
preparadas:
- En primer lugar Aziza le ofreció aceite de mirra, aceite de moringa y alheña como símbolo
de belleza y salud.
- En segundo lugar Bahiti le ofreció oro y plata como símbolo de fortuna y prosperidad.
- En tercer lugar Fukayna le ofreció una colección de tablillas de astronomía sumeria como símbolo de inteligencia y sabiduría.
- Y en cuarto y último lugar Habibah le ofreció incienso, hidromiel y leche como ofrenda de amor
y vida eterna.
La pequeña Bastet contenta con sus regalos y la expectación que se
había generado con su nacimiento sonrió y sacudió el establo con un fuerte
maullido de agradecimiento, que fue seguido de una sinfonía de maullidos de
todos los presentes.
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| Bastet pequeñita © 2014 آدم. Licensed under CC-BY |
Con el tiempo la Diosa Bastet se convirtió en la diosa
principal de Bubastis desde donde dirigió su función de protección de l@s gat@s
de todo el mundo y donde los habitantes humanos le ofrecieron culto hasta que
la llegada del cristianismo llevó a su persecución y olvido debido a que lo
consideraron perversamente como un culto pagano.
En cuanto a las cuatro gatas
sabias Aziza, Bahiti, Fukayna y Habibah,
permanecieron al lado de Bastet hasta que esta se hizo mayor, protegiéndola y enseñándola,
velando siempre cada una según sus habilidades por su belleza, su fortuna, su inteligencia y su amor. Al llegar Bastet a su edad adulta ya no necesitó de sus servicios,
así que las gatas sabias decidieron recorrer el mundo en nombre de Bastet para
proteger a todos l@s gat@s en sus nacimiento, y una vez al año son las
encargadas de trasportar por el mundo regalos y ofrendas a todos aquell@s gatit@s
que se han portado bien.
El día afortunado es el 6 de enero, por la
madrugada aprovechando que estamos durmiendo, se mueven sigilosas por los tejados y colándose por los sitios más recónditos, te van dejando los regalos que
consideran que te mereces, para así por la mañana te lleves una grata sorpresa.
Bueno, me diréis que es una
leyenda, pero yo todos los 6 de enero cuando me levanto por la mañana tengo
algún regalito, vosotr@s veréis.
Gracias Aziza, Bahiti,
Fukayna y Habibah, mis Gatas Sabias de Oriente. Que sepáis que este año
también me he portado muy bien.